lunes, 13 de noviembre de 2017

Soy todo un personaje

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¡Muy buenas, furcifans!

Espero que, si la semana no ha empezado con buen pie (a todos se nos hace cuesta arriba el lunes), esta reseña os anime la jornada :D ¡Comenzamos!



Sobre la autora


Aquí podéis leer la entrevista que le hice a Sylvia.


Sinopsis

ACLARACIÓN: Iba a copiar la sinopsis íntegra, pero me he encontrado con una sorpresa: reconozco que en su día no la leí (no suelo leer la sinopsis de libros que sé que me voy a leer, precisamente por no saber absolutamente nada) y me sorprende que hayan destripado de una manera tan brutal el final de la novela. Así pues, la sinopsis sin spoilers:

Nuestro protagonista es un conocido exjugador de baloncesto. A sus treinta y dos años es el actual entrenador del equipo femenino absoluto de un importante club de baloncesto español.

Considerado como uno de los mejores y más sexis aleros... (...).

Soy todo un personaje, combinación sorprendente de erotismo y humor, te arrancará más de una carcajada al descubrir lo mucho que a veces nos cuesta entender al sexo opuesto. Una novela gamberra, romántica, divertida y entrañable, para ellos y para ellas.


Ficha técnica:


Título: Soy todo un personaje
Páginas: 154
Encuadernación: Digital
Editorial: Zafiro eBooks
ASIN: B01N81E2M0
Género: Romántica erótica

Link de compra + adelanto.


Opinión (sin spoilers)


Quiero empezar esta reseña hablando de lo increíblemente ágil que es su lectura. Utilizando un lenguaje cuidado, Sylvia nos narra una historia de esas que te bebes, que disfrutas desde el primer momento, una con la que reírte, emocionarte, indignarte con según qué momentos, una que evidencia realidades sociales muy actuales. Una historia fresca, sorprendente, narrada desde el punto de vista de un personaje masculino (algo que en los relatos románticos / eróticos tampoco es muy común, quitando los spin-offs). En definitiva, una muy buena opción de cara a desconectar leyendo y pasarlo bien :D


Opinión (con spoilers)

Para mí ha sido una lectura interesante a nivel social, una que te hace reflexionar sobre cómo se comportan la mayor parte de las parejas hoy en día.

El protagonista está enamorado de su pareja, que es escritora. Al principio la conocemos como Ella o Milady, él es anónimo (para nosotros, de momento; para el resto de su universo literario, él es famoso). En el verano de 2014 la pareja comienza su vida en común en el piso de él. Son puro fuego, pero vemos que algo no va como debería, ya que, por los caprichos de Ella, nuestro famoso anónimo deja a un lado sus deseos para no despertar sus airadas quejas. Esto no debería pasar en ninguna pareja: yo creo sinceramente en que todo debería ponerse en común y que la forma de ser de uno no debería prevalecer sobre el otro. Una pareja debería ser un apoyo mutuo, no una imposición continua de una de las partes sobre la otra bajo la amenaza del “entonces me enfado y no respiro”, o lo que es peor, bajo la violencia física y/o mental. Por eso me gusta tanto este libro, pues pese a que es cortito, te permite reflexionar.

Sigamos con la trama. Conocemos a Leire, amiga de ella, y a Salva, amigo de él y… ¡por fin! Nuestro protagonista se llama Willy. 

Chafardeando en el FB de Sylvia, 
he descubierto que para ella Willy es Jon Kortajarena.

Pasamos a otra escena, una que se desarrolla en un bar. La situación es bastante incómoda para nuestro prota; él se describe como básico, no le gusta el escaneo constante de la gente que le reconoce, pero para ella ese reconocimiento es su orgullo: ella exhibe a su pareja como si fuese un trofeo. Él termina saliendo por patas ante el acoso constante de los consumidores del bar. Discuten, ella le pega un codazo.

Llegados a este punto la tía era imposible que me cayera bien XD Si alguien se siente identificad@ con ella y se ofende al leer esto lo lamento, pero es una jod*** histérica: histérica cuando compra, histérica cuando hace las maletas, histérica cuando él hace algo que a ella no le parece bien (y no hablamos de comportamientos dañinos o fuera de lugar, hablamos de la ropa que él quiere llevarse para ir de vacaciones, por ejemplo). Por lo menos, durante el periodo estival ella parece bajarse un par de punticos y los días transcurren entre relax y sexo. Cuando vuelven a la rutina, la idea de que el chaval es un florero regresa con fuerza. A mí por lo menos me hace pensar que no le quiere, quiere lo que a ella le parecería un comportamiento perfecto dentro de él. Quiere modificarle, no aceptarle y quererle tal y como es. ERROOOOOOOOOOR. Por lo menos ella está contenta, ya que su trabajo como escritora va viento en popa, incluso recibe una llamada del editor con una noticia fantástica…

Pasamos a la histeria postvacacional. Él olvida el día en el que vive y el aniversario, ella comparte su desdicha con sus fans antes que con él y los seguidores vuelcan sus amarguras y miserias escribiendo comentarios en los que Willy no sale bien parado. Ya me parece malo tener un desencuentro de pareja y hablarlo con todo el mundo menos con la persona indicada (aunque me parece comprensible si se hace pidiendo consejo a un tercero cercano y no por el mero hecho de la crítica destructiva), pero compartirlo con cientos de personas que ni siquiera conocen a la otra parte, que ni siquiera te conocen a ti en persona… Y lo comparte para lo bueno y para lo malo, ya que cuando se arregla, ella también lo publica.



Y sus ojos, que no se despegaban de la pantalla, no brillaban por la emoción del momento, 
sino por contárselo al mundo entero y que la envidiasen.

Si hay otra cosa que no soporto son los reproches; ese asunto que ya se había solucionado hace mil vidas, pero que cuando ella mete la pata lo suelta para que Willy se sienta mal consigo mismo (la discusión comienza porque la obra que ella ha publicado se ha convertido en un best seller, así que una revista femenina realiza un reportaje en la casa de él). Cada vez se hace más patente que Willy quiere mantener su privacidad lo más intacta posible y que ella lo único que quiere es grabarle, fardar de pareja. Ambos gestionan la fama de manera distinta, con la salvedad de que él no exige que ella haga lo mismo que él; el flujo de respeto solo va en una dirección, como cuando Willy se pierde la final de un partido muy importante para él solo porque ella le ha pedido una serie de encargos. Otra muestra: ella se lo lleva a una cena con más artistas, dejándole un mal sabor de boca al soltarle que le ha llevado “a pesar de su nivel cultural”. Será jugador de baloncesto, pero no es que sea precisamente imbécil, bonica (#IndignaciónModoOn).

Jessy, otra amiga de Milady, tienta a Willy, pero él no cae en la provocación. Al día siguiente, Willy salva a una niña sordomuda de un atropello. Su madre, Diana, es abogada y le agradece en el alma haber quitado a su hija de la trayectoria del coche.

Cuando Willy llega a casa, Jessy le espera con las bragas en la mano, una botella de alcohol y vasos de chupito. Al cabo de varios tragos y unos cuantos refrotes, Willy actúa mal y se lía con ella. Obviamente la culpa es repartida entre ambos, pero no dejas de sentir que algo no va bien, que le están manipulando de alguna manera.

Discusión a medias. Como lectora no sabes cómo Ella sabe que ha habido lío entre su amiga y su pareja, pero lo sabe... y le lanza indirectas. Ambos cenan con los padres de él: son humildes, sencillos, de estar por casa; Milady, sin embargo, va vestida como para ir de boda, a pesar de los consejos de Willy (¡vaqueros al poder, mujer! Si tu suegra va en pantuflas y bata, no te pongas unos tacones sacados de la sección de recomendados de la Vogue).

Y… el resto es spoiler XD 


Si queréis saber los giros argumentales con los que Sylvia Marx me ha ganado como lectora, más arriba tenéis el link para comprarlo =)


Si os ha gustado el post, dadle a seguir; para mí es muy importante de cara a conseguir libros para los sorteos <3

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