sábado, 11 de noviembre de 2017

Fénix

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Muy buenas, furcifans. Da gusto volver a casa, conseguir que algo bonito no caiga en el olvido :)

La entrada de hoy es muy personal, solo para explicaros por encima algunas de las cosas que me han pasado estos meses, razones por las que dejé un poco abandonado el blog, aun teniendo reseñas preparadas. Ahí van unas cuantas:

Mi familia. Como algunos sabréis, el año pasado a mi madre casi se la lleva una neumonía y necesita respirador para dormir. A finales de junio su salud volvió a empeorar, pero se estabilizó con medicación y reposo. Sin embargo, pasó algo con lo que no contábamos: durante la primera / segunda / tercera semana de julio, mi padre (la roca, el señor indestructible) sufrió tres anginas de pecho y tuvo que ser ingresado y operado. Mi madre, todavía perjudicada, no podía moverse de casa, así que me levantaba todos los días a las siete de la mañana, iba al hospital para acompañar a mi padre y atenderle en lo que fuese preciso, volvía a casa para comer (me daba la sensación de salir de un hospital y llegar a otro) y me iba a clase de cuatro de la tarde a nueve de la noche. Por suerte, mi padre salió bien de la intervención y volvió a casa con el objetivo de cuidarse, algo que sigue haciendo con mucho sacrificio. Se acabaron las cervezas a medio día, los platos llenos, la carne roja y el azúcar. Desde que le ingresaron ha perdido la friolera de veintitrés kilos, ¡y eso que todavía no se ha puesto a hacer ejercicio! 

Foto del ingreso / foto un mes después. Ahora está todavía más delgado :D

Mi compromiso con el estudio. En febrero comencé un curso de Financiación de empresas. Las primeras ciento y pico horas fueron de ofimática, algo que se me da bien y que podía compaginar con tiempo de relax en casa. Sin embargo, cuando empezamos con la contabilidad y la matemática financiera, materias que nunca he dado (mi bachiller fue de Humanidades, pura letra), tuve que arañar horas para poder estudiar en casa. No he tenido mucho tiempo para leer (lo hacía en el descanso de clase, para no mentir), mucho menos para reseñar. El curso como tal lo terminé a finales de julio, compaginando la última semana de estudio y exámenes con la primera de prácticas laborales no remuneradas, trabajo que no finalicé hasta el ocho de septiembre. A pesar del estrés, han sido unos meses muy intensos en los que he aprendido muchísimo y he conocido a personas maravillosas. ¡Que viva el grupo de las Blue chips!

Ansiedad. Ansiedad en estado puro, con episodios bastante malos a todos los niveles. No me avergüenza decir que he necesitado ayuda externa para aplacar la ansiedad (que no ha desaparecido, está ahí como un león agazapado, pero al menos ya tengo un látigo con el que mantenerla a una distancia prudencial). He logrado romper el bucle negativo en el que me había sumido. Cuando el tiempo me lo permitía, salía a correr al parque; como en Zaragoza el tiempo es criminal ahora mismo, he cambiado las carreras por ejercitarme en casa y apuntarme a cursos de baile. También me ha ayudado encontrar a este chaval:



Gozare. Ha sido toda una experiencia: puedo decir que, salvo fallos lógicos de primera edición, ha sido un éxito. Al evento acudieron más de 120 personas entre autor@s y lector@s. Tuvimos actuaciones, charlas interesantes, firmas, sorteos, salimos en los periódicos... en fin, que fue genial poder reencontrarme con mucha gente y conocer a otras tantas en persona. No todo va a ser bueno, no obstante; no podéis haceros una idea de la cantidad de tiempo y energía que hay que volcar para que salga adelante un evento así. Lo das todo de ti y aún así siempre, SIEMPRE, habrá algo que no salga bien o gente disgustada por X motivo; las quejas y las desilusiones no tendrían por qué dolerte, lo bueno lo compensa con creces, pero si has pasado una etapa de mierda y eres propensa a que te afecte cualquier cosa, entonces te hundes en la miseria. 

Perderme, encontrarme y volver a perderme. Necesitaba irme y necesitaba que Julia me consolara como lo ha hecho durante los últimos años. Por tiempo, por ansiedad y por otras mil cosas, en 2017 mi pequeña ha pasado de ser balsámica a ser parte del problema. Ponerme al ordenador era jodido, pero abrir el word de mi Juls me hacía, literalmente, pasar un calvario: sudor, náuseas, hiperventilación. Por ello y después de ahorrar durante muchísimo tiempo (prácticamente desde que empecé el proceso de documentación, hace cuatro o cinco años), he podido ir a Alemania cinco días. Hamburgo me pareció preciosa, Berlín y Potsdam son únicos, pero fue en Bremen cuando experimenté una especie de catarsis que todavía no he podido analizar a conciencia. Solo sé que llegué a la plaza del Ayuntamiento, me senté en un banco de piedra y lloré como hacía mucho que no había llorado, analizando cada rincón que Juls examinó durante su tour por la ciudad de Matt. Y a pesar de esta liberación, volví a casa y tuve otro episodio de ansiedad. Espero que llegue un día en el que volver a hacer cosas furcias con mi aspie-girl no me haga daño.

Julia, Matt y Susana estuvieron aquí.

Han pasado más cosas, pero estas son las más relevantes. Sin embargo, ahora toca lo bueno: desde el lunes volveré a subir reseñas de todo lo que me apetezca (o de todo lo que me de tiempo XD). Además, he puesto a currar a mi geme, a la que espero poder pagar en carnes. Cuando tenga tiempo y le apetezca, ella me pasará opiniones de lecturas / series / películas / lo que le salga del moño para que os enamoréis de ella XD

¡Nada más por hoy! Nos leemos el lunes, furcifans <3

PD: Me he rapado. Otra liberación más.

Las ojeras son genuinas.

Si os ha gustado el post, dadle a seguir; para mí es muy importante de cara a conseguir libros para los sorteos <3

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