viernes, 30 de diciembre de 2016

Dentro del laberinto

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¡Muy buenas, furcifans!


Con treinta años de retraso, os dejo con una nueva reseña de película, la última que vi con Carmen y Sergio en mi fin de semana en Valencia.

De nuevo me asombro porque, a fin de cuentas, ¿quién no ha oído hablar de ella? Pero yo nunca he llegado a atisbarla en la parrilla de la televisión, y tampoco tengo la culpa de haber nacido cinco años después de su estreno XD En fin, una pieza más de la cultura cinéfila (a nivel mundial) ha encajado por fin en mi cabeza. Y me ha gustado tanto que se me ha ido la pinza, creando un argumento paralelo que ya me diréis si os encaja o no. Sin más, os “presento” a Jareth.


A priori, se nos presenta una película de fantasía y aventuras. Conflicto, desarrollo, resolución. Magia. Canciones. Pantalones ajustados marcando paquete. BOLAS DE CRISTAL QUE HIPNOTIZAN. Y dices “me va a molar”. Solo para sumar, encima sale David Bowie. En este punto no tengo mucho más que añadir: todos sabemos la increíble huella como músico, poeta y ser humano que ha dejado en el mundo. Y si yo en algún momento de mi vida supiera que mi final está cerca, me gustaría afrontarlo con la entereza y racionalidad con la que el señor Bowie lo hizo: me iré, sí, pero lo haré despidiéndome como a mí me salga del papo (cada vez que le das al play, David resucita).

Space oddity también me gusta mucho <3

En fin, stap! El tema ahora es entrar Dentro del laberinto.


Una jovencísima Jennifer Connelly interpreta a Sarah, una adolescente un poco gilipollas; en serio, ¿nadie ha querido darle una hostia durante los cinco primeros minutos de película? Yo entiendo que si tu madre ha muerto y tu padre se ha vuelto a casar con alguien a quién no soportas, y que encima ha tenido a un niño que da un poco por culo, te muestres… irascible. Pero madre mía del amor hermoso, es que Sarah directamente es apalizable. En lo único con lo que puedo empatizar con ella es que está obsesionada con un libro llamado Laberinto, cuyo protagonista (Jareth) es el Rey de los Goblins.

La trama se desarrolla de manera constante y lógica, dentro de una ficción mágica (claro está): Sarah debe quedarse a cargo de su medio hermano Toby durante la noche, ya que su padre y su madrastra se van de farra. La cría se dedica a coger al bebé de malas maneras, casi gritándole, mirándole con odio (de verdad, que sillazo en la espalda necesitas). Al final, observa a la pobre criatura con infantil condescendencia y le suelta algo en plan “ojalá los duendes se te llevaran”. Pues ea, dicho y hecho: los bichos aparecen y cogen a la criatura. También aparece Jareth, interpretado por un Bowie en un momento especialmente FURCIO de su existencia. De verdad, lo ves aparecer rodeado de ese halo misterioso que le impregnaba y es como “llévame a mí también”.

Lo sé, él no movía las bolas, pero slkfnlskdjnf…

La noche se complica, Sarah: tienes trece horas dentro del tiempo del reino de los duendes para atravesar el laberinto y rescatar a Toby. Pasado ese tiempo, el niño se convertirá en uno de ellos.

Tela con el trabajo que tiene esta película a sus espaldas. Hay que tener en cuenta que se grabó hace 30 años con marionetas y gente disfrazada, maquetas y lo mejor de lo mejor por aquella época a nivel digital (que se quedaría en primero básico de nuestra tecnología actual). Tengo la misma sensación que con “Los Goonies”: si se hiciera hoy la película, ¿molaría tanto? 

Your ovaries are mine.

Pensamientos repentinos aparte, cómo mola el laberinto, copón. Sarah lo tiene muy jodido: no deja de cambiar, hay peligros acechando en cada esquina, acertijos, pruebas de valor, bestias… todo ello convierte a Sarah en una chiquilla un poco más madura, más paciente, que comprende que la vida no es justa, pero que hay que afrontarla. Sarah va a encontrarse con una serie de personajes que la ayudarán (más o menos) a lo largo de su aventura: Hoggle es uno de ellos, aunque siempre va a debatirse entre facilitarle la labor y putearla, pero no porque tenga un fondo cruel, simplemente por temor a las posibles represalias de Jareth. En realidad no es una marioneta, es un señor de Soria que pasaba por allí.

Ludo también se une al equipo rescate. Es un gigantesco bicho peludo que mola un montón, me parece tan achuchable <3 <3 <3 Además, tiene poder sobre las piedras, lo cual es clave en varios momentos de la película: espachurra goblins, crea apoyos donde antes no había más que peligro… mola, mola.

El grupo se completa con Sir Didymus y su fiel perro Ambrosius, que demostrarán su coraje y gallardía a la hora de enfrentarse al enemigo común (me encanta Didymus XD).


Como no puede ser de otra manera, Sarah deberá enfrentarse sola a sus miedos, representados por Jareth. Conforme avanza la película ya intuyes que hay salseo del bueno (mítica escena del baile con As the world falls down de fondo, canción que llevo escuchando desde que vi la película en modo bucle), pero el final me parece de lo más apoteósico a nivel de representación machista. Y es que realmente lo que Jareth pretende ofrecer a Sarah es la ilusión que todo maltratador ofrece a su víctima:

Témeme, ámame, haz lo que te ordene y seré tu esclavo.

Y ahí es cuando a mí se me empezó a ir la pinza, porque sí, vi una película de entretenimiento, fantasía y marionetas, pero el fondo es el de una relación tóxica. Aislar a Sarah, poner su vida en peligro, ofrecerle quimeras, decirle que al someterse él será su esclavo… 

MOMENTO LOKER OVER 9000 (en el que me vais a decir “¿pero qué clase de mente enferma tienes, muchacha?”). ¿Y si Dentro del laberinto es algo más complejo que la fantasía adolescente de la protagonista? ¿Y si Toby no es su hermano? ¿Y si estamos hablando de una víctima de un suceso traumático que tiene un hijo y se refugia en un mundo en el que escapar de lo ocurrido? La agresividad del principio de la película para mí estaría justificada, más que si me dices que es “porque no soporta a su madrastra”. El objetivo real de su odio es el bebé, es lo que quiere hacer desaparecer, es el fruto de su sufrimiento, un recordatorio permanente. Si fuese el caso, si la mente de Sarah crease ese laberinto para afrontar su pasado y encarar su miedo hacia la persona que abusó de ella, ¿no sería más lógico el diálogo final? No tienes poder aquí, ya no, no vas a gobernar más sobre mi mente, acepto a Toby y cuidaré de él, me lo llevo conmigo. Si me vendes la película como una fantasía te la compro, ¡te la compro! Porque me ha encantado ese mundo mágico, y la idea de que Sarah simplemente evoluciona de niña a mujer al rechazar vivir como emperatriz en el reino de los duendes me gusta. Pero si me lo das como la resolución psicológica de un conflicto, aceptación del pasado y de sus consecuencias, TE HAGO LA OLA.

En fin, que mola un montón, que las canciones son de David Bowie (la banda sonora, de Trevor Jones) y que te echas unas buenas risas con las paranoias que van saliendo. Desde aquí hago un llamamiento: no quiero que hagan una versión (fans a muerte de la película, guardad vuestros machetes), solo quiero que alguien maquille a Ville Valo así y le graben mirando a cámara diciendo “Just fear me, love me, do as I say and I will be your slave”. Sí, no he dicho Mads Mikkelsen por dos razones: Valo también es cantante...

Y le sienta muy bien que le maquillen <3

... y se me haría MUY RARO ver a Mads con cejas ò.ó



Mañana haré una entrada especial de fin de año hablando del sorteo que voy a comenzar ^^ ¡No os lo perdáis! Nos leemos, furcifans :*

Si os ha gustado el post, dadle a seguir; para mí es muy importante de cara a conseguir libros para los sorteos <3

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