viernes, 23 de septiembre de 2016

Cicatrices 1.2: Abiertas

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Y llegó el día, furcifans. Matt ha salido a la luz bajo su propio prisma, sin pasar por el filtro de los ojos de Julia. Tengo que confesar que estoy muerta de miedo, aunque no llegaré al punto del ataque de ansiedad de enero, justo antes de que saliera la primera parte XD Creo que tengo un poco más de temple, ya sé lo que es el rechazo y, aunque pica, tengo la piel un poquito más dura...


...y el corazón elástico.



¡No os equivoquéis, estoy súper contenta por publicarlo! Pero uf XD Antes he recurrido a facebook para preguntar a mis contactos escritores si a ellos también les pasaba lo mismo, y la verdad es que sí, así que me quedo más tranquila: dentro de lo rara que soy, entro en la media xD 

No sé si los lectores en general podéis haceros una idea de todo el tiempo y el esfuerzo que invertimos, con mayor o menor acierto, al escribir algo. La verdad es que, viendo algunos comentarios que reciben personas a las que respeto, quiero y admiro, tiendo a pensar que no :( Hoy mismo, una autora ha recibido uno muy hiriente, en el que ni siquiera se le daba una herramienta para poder mejorar. Se puede expresar una opinión negativa sin recurrir a esto:


¿Pensáis que esto es normal? Yo no. Desmoralizaría a cualquiera.


La sociedad últimamente es cruel. Se escuda en "tu trabajo es público, te arriesgas a que te digan de todo". Ajá, ¿y el respeto dónde queda? Otra cosa es que te digan "mira, con sinceridad, no me ha gustado. Me esperaba otra cosa porque tal tal y tal, he encontrado que X aspecto no tiene sentido"; eso ayuda, porque a la siguiente que te pones a escribir esas cosas las tienes en la cabeza y no las repites. Pero con el ejemplo de arriba, no; con eso lo único que haces es que, como no tengas apoyos cerca, no vuelvas a tener ganas de abrir un archivo Word en tu vida. Por suerte, esta muchacha sí los tiene :D Y, además, os digo que esa novela en concreto fue finalista en un premio. Ella tiene mucho arte, aunque esta persona no haya sabido verlo.

En fin, que esta entrada quería dedicarla realmente a Matt, a sus propias cicatrices, pero, para variar, me pongo delante del blog en blanco y se me va la pinza XD ¡Mi pequeñín ha salido a la luz! Y es precioso, mirad:

Julia os enseñó sus tatuajes, Matt os muestra lo que más daño le ha hecho:
la huella de su matrimonio.


Y, para celebrarlo, os voy a poner NO UNO, NO, ¡TRES FRAGMENTOS! XD A ver si os gustan <3 Un poco más abajo encontraréis el link, por si no sois capaces de resistir la tentación de comprarlo acto seguido. También os pondré el de "Baila conmigo", porque no debéis leer el spin-off sin haber terminado la primera parte XD


Septiembre

Madre mía, ¿esa arruga la tenía ayer?
Me acerco al lavabo y me investigo, encontrando la respuesta a una pregunta que no quería hacerme: la chica del estudio no me ha llamado porque, aunque sigo siendo joven, soy un carca espiritual y eso se nota.
Hago una mueca y vuelvo a la ducha. Tardo poco, pero me entretengo un minuto bajo el flujo del agua: necesito desconectar. Me seco nada más salir y me pongo mi pijama favorito, una camiseta y un pantalón que me compré cuando nació Pauline, sintiéndome mucho más optimista: ya es tarde, llamará mañana sin falta. Utilizo el portátil que le compré a mi pequeña (aunque solo lo disfrute yo) para ponerme música mientras cocino. Recuerdo la salsa que he devorado a la hora de la comida: Luca me ha dicho que, cuando quede con la misteriosa Chica1, si no me interesa tengo que pasarle su número, siendo ella la que le pida matrimonio. Me sonrío. Ojalá tuviera otra oportunidad para conocerla mejor.
Cuando decido que hoy es una noche perfecta para un filete de ternera con menestra de verduras, regado todo con una copita de vino tinto, le doy al play en Youtube: Jacques Offenbach. “Barcarolle”.


El tiempo pasa sin volver, llevándose nuestros sentimientos.

¡Ah, tiempo! Lo que muchos desperdician, lo que otros codician, lo que yo anhelo cuando estoy con mis hijos, lo que me sobra cuando estoy solo. Algo que estoy deseando compartir.


***


Noviembre

—Hola, Grethe.
Ella me ignora, observando con atención la entrada por encima de mi hombro.
—¿Dónde están mis hijos, Jensen?
—Merendando. ¿No quieres entrar y tomar algo?
—No, quiero largarme lo antes posible de aquí y dejar de perder el tiempo.
—Mira, creo que no estaría mal que entraras. No digo que seamos uña y carne, pero estaría bien que los pequeños creyeran que tenemos una buena relación.
—Tengo vida, ¿sabes? ¡Y no quiero entrar en la puta casa de tu madre! 

Cierro los ojos y suspiro.


***


Diciembre

—Matt.
Levanto la vista del guión que estaba estudiando. Julia está mirándose las zapatillas de estar por casa, tamborileando con los dedos sobre su muslo derecho.
—Dime.
—Creo que hay algo que deberíamos hacer, lo he encontrado por Internet.
Se ruboriza y no sé si reír o empezar a desnudarme. Recuerdo que decidí no dar nada por sentado con ella y sonrío, cerrando el guión.
—Cuéntame.
Julia se acerca, levanta el brazo y se decide a mirarme durante un segundo. Le tiendo la mano, pero antes de poder acariciarle los dedos expresa una mueca de horror a la que ya me estoy acostumbrando, fija toda su atención en el guión y lo deja bien cerrado justo en el centro de la mesa americana. Cuando, según su propio universo, el cuadernillo está bien colocado, vuelve a ser la dulzura personificada y me coge de la mano para llevarme hasta el sofá.
Empiezo a creer sinceramente que son instantes en los que desconecta, que no es consciente de lo que hace ni se preocupa de si a mí me molesta (cosa que no hace, aunque sí me deja un tanto desconcertado). Es como cuando, justo antes de abrir las puertas, dibuja una curva cerrada a un palmo del picaporte con su dedo índice. O como cuando organizó el contenido de todos los armarios de la cocina, escribiéndome en un folio la nueva distribución (también lo hizo con la nevera y el botiquín del cuarto de baño). Las películas de Hugo y Till ahora están por orden alfabético dentro del año en el que fueron estrenadas, y cada vez que pone los vasos a secar se asegura de que hay un dedo de distancia entre uno y otro… oh, y todavía no sé qué criterio utiliza para colocar los cojines del sofá, pero estoy deseando aprenderlo porque veo que lo pasa mal si no están como ella los dejó.
Julia me lleva a uno de los sillones, consigue que me siente con un sutil tirón de camiseta y se acomoda sobre mí, mirando al infinito. 
—He encontrado una página en la que pone que hay treinta cosas que tengo que saber de ti, pero hay muchas que desconozco y que tampoco te he contado...


***


Chan, chan, CHAN... XD


Links a Amazon

Cicatrices 1: Baila conmigo
Cicatrices 1.2: Abiertas

¡Y nada más, furcifans! Estoy en el 78% de una novela, así que en cuanto termine, ¡reseña! Lo que todavía no sé si podré hacer sorteo... a ver si lo consigo xD Ayudaría mucho que comprárais mis libros, así yo tendría más dinero para gastar en sorteos ê.e ¡Nos leemos!

2 comentarios:

  1. Uyyyy! Yo lo quiero leer Susana! Es uno de los que he estado esperando :( Espero poder hacerlo pronto y mucha suerte guapa!

    Beso...

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    Respuestas
    1. ¡Hola Dana! Yo también espero que puedas leerlo pronto y, sobre todo, que te guste :) Han sido unos días un poco caóticos, pero la rueda sigue girando ^^ Un besote enorme y gracias por comentar <3

      PD: Siempre puedes seguir el link :P ¡Está a muy buen precio!

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