miércoles, 9 de diciembre de 2015

Recompensas y frustraciones de una masajista muy cansada

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Furcifans, estoy muertísima. Este puente en el balneario ha sido tremendo; para ser Diciembre han venido un montón de personas.

Creo que dejaré para otra ocasión la historia de cómo llegué a ser masajista / esteticista (hay una parte que tiene tela XD Me da para escribir un par de libros); voy a centrarme en este puente, porque he podido encontrarme con las dos caras del negocio. Empezaré por la más negra para terminar con un mensaje positivo :)

La cara más amarga de una profesión muy respetable



No será la primera ni la última vez que lo pongo. Trabajamos con cuerpos casi totalmente desnudos, pero los masajistas (los de verdad, los que no hacemos finales felices) tendemos a asexualizar a las personas, privando de erotismo a la situación. Es un trabajo, le estamos procurando relajación y bienestar a una persona, no perseguimos "poner cachond@" a nadie. No tocamos lo que no debemos tocar y nos limitamos a los movimientos que hemos aprendido a lo largo de los cursos que cada uno ha hecho, aplicándolos a las zonas que nos dictan los protocolos de cada lugar. Bueno, pues sigue habiendo gente que eso no lo entiende. Ayer mismo, un hombre encargó un masaje hidratante (realmente no es un masaje de relajación, simplemente se utilizan maniobras para extender una crema específica sobre el cuerpo) y lo pidió expresamente con una mujer (vale, aceptemos que es incómodo para algunas personas que un hombre les toque), ¡pero es que fue mirando por todo el pasillo descartando a las que no quería!

¿¡Perdón!?

En fin, me tocó a mí.

Para los que no lo sepáis, llevo tatuado en la parte del escote / esternón una frase. Nada más verla, el hombre se acercó para leerla mejor... a menos de un palmo de mis tetas.

¿Os he contado ya que no me gusta que me toquen ni que invadan mi espacio? (¿Es irónico ser masajista y que no me guste el contacto físico ajeno? Creo que no, pero estoy dispuesta a debatir). Bueno, pues no me gusta nada; no sólo con desconocidos, mis amigos también padecen mi necesidad de distancia, pero siempre estoy dispuesta a dar dos besos o un abrazo a quién lo necesite si tengo la confianza suficiente.

Retrocedí y él volvió a acercarse, así que volví a retroceder, recitándole la frase para que no tuviera excusa para dar un paso más en mi dirección. Le conduje hasta la sala, le mostré una prenda desechable (es como un slip de papel oscuro) para evitar que se manchara la ropa y me fui de la sala para que pudiera cambiarse. Por lo visto, su concepto de la privacidad es distinto al mío, porque a pesar de que la sala era lo suficientemente grande se desnudó justo delante de la puerta. El cristal no es transparente, pero se puede adivinar perfectamente un cuerpo desnudo si este se coloca a pocos centímetros y se dedica a enseñar la chorra (la situación me recordó un poco a cuando Shinchan dice eso de "trooooompa" sin venir a cuento). Me giré, armándome de paciencia y pensando ya en los puntos donde iba a apretarle con el entusiasmo necesario como para que no volviera a hacer el gilipollas.

Al cabo de un minuto entré a darle el masaje; si intentó ponerse contento, se le acabaron las tonterías en cuanto le hinqué el pulgar en todas las inserciones musculares del pie que fui capaz de recordar. Pareció que eso le hacía intuir que, si se pasaba un pelo, iba a doler, así que no dijo ni hizo nada extraño... hasta que se dio la vuelta.

-¿Podría pedirte un favor?

-Si está en mi mano, por supuesto.

-Quiero que me toques los glúteos; como sabrás, es el músculo más importante del cuerpo, es vital para mí que lo masajees.

Creo que fueron tres los pensamientos que me rondaron por la cabeza en ese instante: el primero, corregir su afirmación como buena pseudo Aspie y decirle que, aunque los glúteos son los encargados de estabilizar la pelvis, extender y rotar el fémur, crear el movimiento de abducción en el muslo y mantenernos erguidos, sin corazón uno no puede vivir, así que creo que ese sería el músculo más importante (seguido por el diafragma, que al fin y al cabo es el que nos permite respirar); el segundo, que su culo peludo, fofo y sesentón no me parecía lo suficientemente atrayente como para sobárselo descaradamente (sobre todo después de ver el culazo -link a Google imágenes- que tiene el señor Mads Mikkelsen). El tercero, por el que me decidí, fue dejarle caer que dentro del protocolo del tratamiento no se incluía el culo. A pesar de mi explicación, insistió en querer que yo viera la mayor extensión posible de su cuerpo; se ajustó el slip entre la unión de sus dos cachetes, convirtiéndolo en un tanga un tanto extraño (todavía no sé cómo lo hizo; debió ser molesto de cojones para él dada la nula elasticidad de la prenda).

Yo ayer, a eso de las 12:25


Como yo decido cómo y cuando veo culos ajenos no me corté un pelo al taparle con la toalla y continuar el tratamiento. Al terminar, el hombre volvió a acercarse demasiado, repitiendo la tontería de que los glúteos eran los músculos más importantes del cuerpo humano y que él en su casa tenía instalada una cama carísima de cuentas de jade (todo ello mientras se ponía en el marco de la puerta, sin dejarme salir). Analicé cuánto le dolería que le arreara un rodillazo en los cojones, pero al respirar hondo decidí señalarle la puerta con firmeza y lanzarle una mirada neutra de las mías, de las que asustan. Se dio por aludido (¡bien!) y pude deshacerme de su presencia.

Otro aspecto que me toca los ovarios en mi ámbito laboral es el tema de contratos y pagos, pero como España en general está hecha mierda a nivel laboral voy a dejar el tema de lado; me parece increíble la cantidad de inútiles incompetentes que pululan en las altas esferas de todo el país. 



La cara más dulce de una profesión muy respetable




¿Sabéis por qué me gusta tanto dar masajes? Para empezar, porque al terminar suelo quedar muy relajada y en paz conmigo misma. Supongo que, dado que apenas tengo contacto físico con mi entorno, recibo la dosis mínima recomendada en esos momentos. También tengo que destacar la cara de inmensa felicidad que ostentan todas las personas que salen por la puerta; saber que he podido hacer que, en 45 minutos, se olviden de todo lo malo que les rodea es casi terapéutico para mí. Procurarle bien a la gente es tremendamente satisfactorio.

Pero cuando descubro que he ayudado a alguien más allá de lo lógico... me emociono. Lo sé, en el fondo soy una auténtica moñas, pero ¿acaso no os emocionaría saber que habéis aliviado la situación de alguien "sin querer"?

Me explico: me tocó un masaje en pareja con una compañera. Eran un padre y un hijo (+− 45, +−12); el hombre tenía un tratamiento de pies, el chavalín un masaje de relajación. Por política de empresa no podemos hacer un tratamiento a un menor sin una supervisión paterna, que en la mayoría de los casos se traduce en hacer dos tratamientos en una misma sala. La cuestión es que yo noté que el niño no estaba muy bien al principio. Achaqué sus continuos movimientos a que estaba incómodo (quizás era su primer masaje) o a que tenía cosquillas, así que me dejé llevar por la intuición y adapté el masaje a sus necesidades sin ceñirme a un guión demasiado rígido. Al final terminó relajándose del todo; cuando terminó, nos dieron las buenas tardes y se fueron.

Al día siguiente, el padre tuvo otro tratamiento con una compañera y le estuvo comentando que estaba muy contento conmigo por su chaval, que tiene TDAH. Para los que no reconozcáis las siglas y para simplificar, el no-tan-niño tiene déficit de atención e hiperactividad, pero el padre enfatizó que durante el fin de semana se estaba mostrando mucho más tranquilo y más seguro de sí mismo. Después de estar inmersa durante dos años en trastornos del espectro autista y obsesivos compulsivos el comentario me llegó a la patata :') Espero que el chaval sepa convivir consigo mismo y consiga ser feliz, como todas las personas que padecen este tipo de trastornos y que muchas veces sólo reciben incomprensión por parte de todo el mundo. 


Por hoy nada más, furcifans. El viernes subiré la reseña de "Todos los nombres de Irlanda"... ¡con sorpresa incluída! ¡Muajajajaja! Pasad un buen miércoles ;)

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