lunes, 26 de octubre de 2015

Pop, Six, Squish, Uh uh, Cicero, Lipschitz

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He had it coming
He had it coming
He only had himself to blame
If you'd have been there
If you'd have seen it
I betcha you would have done the same!


Algunos tíos simplemente no pueden tolerar el arsénico.


Vamos por partes. La primera, el vídeo que he puesto es lo más opuesto a cómo pienso (no a la violencia entre seres humanos, por favor), pero tengo que reconocer que hoy, precisamente hoy, me está ayudando. Y es que, no sé por qué, estoy teniendo un mal día. 

...bueno, qué cojones, sé perfectamente por qué estoy en modo hidra de ocho cabezas: el jueves me operan (otra vez). Vale, no me abren en canal ni nada parecido, pero después de casi dos años, cuatro pases por bisturí y con la perspectiva de tener que pasar al menos una quinta vez (siendo optimista)...

ESTOY 

HASTA 

LOS



En fin, confesado el primer motivo por el cual una canción llena de violencia gratuita me está aliviando voy a por el segundo y me pongo bigotes:



Y ahí va mi pequeño secretito: yo mato gente

Bueno, de hecho llevo matando gente desde hace unas semanas, pero no ha sido hasta este martes pasado cuando me he puesto en serio a desarrollar una idea que llevaba todo ese tiempo aguijoneándome. Y bueno, creo que estoy batiendo mi récord personal con la friolera de 72 páginas (14824 palabras) desde el martes, contando con que desde el viernes no he podido escribir porque estaba en Barcelona en la B'Radic. Y POR ESO TAMBIÉN ESTOY DE MALA HOSTIA; aclaro, no por el B'Radic en sí, pues me lo he pasado genial y he conocido a gente estupenda :3 Es porque si tengo mucho pensado y no puedo escribir la musa empieza a afilar el hacha mental y a tararear por lo bajo todo el mundo tiene que morir, todo el mundo tiene que morir, aaaaaaaalgún día...


Me la estoy poniendo en bucle.



En fin, que mejor me voy al Word y plasmo allí mi trastorno antisocial de la personalidad antes de que este se esfume. De momento ya llevo tres cadáveres en 72 hojas, igual cae alguno más bajo la mano de la musa, que se ha transformado paulatinamente en una curvilínea simpatizante del Oscuro pasajero de Jeff Lindsay o, quizás, en la recepcionista de la consulta personal de Thomas Harris.

Nos leemos en la próxima, furcifans!

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